sábado, 24 de agosto de 2013

Por recordar antaños gustos

22/05/2012
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Por recordar antaños gustos

-Aero- Demandó en su trance haciendo que el viento le obedeciera, y de un firme impulso se levantó con la vista fija en su oponente que descendía a dar muerte al guerrero que tenía las vestimentas de mayordomo. El tiempo fue crucial y los segundos se hacían eternos en el momento en que ella caía al piso y todo lo que le rodeaba se cubría de un hermoso color blanco irreal y cristalino, congelando en el acto todo a su alrededor. Una niebla negra apareció cuando su ataque pudo haber alcanzado a Reicario, pero ella no quiso concentrarse en esto, estaba más preocupada en dar forma al hechizo, reconociendo la esencia del mayordomo para que este no fuere afectado por su conjuro.
-Siéntelo- La voz hablaba en su interior, -Libéralo con calma enfoca los objetivos, afecta solamente lo que quieres que esto toque, no permitas que nada interrumpa tu concentración.
Su mirada carente de iris solamente se enfocaba al frente, pero era tener todos sus sentidos despiertos, ella sabía el error que cometería si su estado era interrumpido, no importaba ya su físico, ella era el hielo que cubría todo lo que le rodeaba, una muesca en este no importaba, solamente la frustración le llegaba cuando intentó ferozmente pasar aquel muro de tinieblas que se había levantado antes de que alcanzara a Reicario.
Se preguntó cómo era que en ese momento podía escuchar tales voces en su mente cuando todo se estaba congelando y podía ver la retribución de los alquimistas aparecer en el aire, inmensas bolas de fuego que golpeaban los arboles y de pronto varias de ellas se enfrentaron en un torrente de fuego, el objetivo había sido ubicado.
-No pierdas el control- Continuaba aquella voz trastornándola.
-¿Quién eres?- La voz salió muy dolida el fuego había hecho un torrente que se vertía como si fuere liquido encima de su cuerpo físico, el hielo resistía pero el dolor era como estar dentro de un horno encendido. Todo era dolor y sin embargo ¿Le pedían que se concentrara?
-Guarda la concentración o terminaras cayendo bajo ese conjuro. Si no mantienes la magia bien establecida en tu cuerpo te va a devorar. Asegura que no vas a crecerlo más, baja la temperatura que el aura fría de tu cuerpo haga todo por repeler el daño que estás recibiendo o te van a romper la concentración, el desenlace de esto puede ser fatal.
Lain levantó la vista y pronto sintió como unos pasos ligeros llegaron a su espalda, el fuego le rodeaba pero la aura era conocida rival de antaño, extraño que en ese momento gozara con su presencia.
-Pensé que sería solo la primera en caer.
-No mientras esté aquí Blackrose, si alguien se llevará ese tipo de honor, no merece ser una aprendiz incompleta como tú.
-También te aprecio perrita fiel de Ghaleon- Fue la respuesta, pero en realidad el consejo funcionaba, el calor poco a poco se retiró de su cuerpo cuando la dama celestial se acercó a tomarla por la espalda aquella fuerza protectora fue abrumadora. Los quejidos de alguien delante de ella pusieron todo en marcha nuevamente.
-Esmeralda, adelante, unos cincuenta pasos, un ser está combatiendo con Geburah, sin armas, se parece mucho a…
-…Ghaleon. Sí –Suspiró Esmeralda- Es algo que imaginé ambos tienen más o menos la misma fuerza física.
-¿Quién es?
-No lo se, pero no hay porque preocuparse, es algo brusco y sus movimientos son muy firmes.
El hielo comenzó a arder todo alrededor y Lain comenzó a sentir el verdadero dolor de cómo todo su cuerpo se volatilizaba.
-AAAAAAAAAAHHHHHHHHH..
Ja ja ja ja ja-la risa cacofónica de aquella criatura fue inconfundible para Esmeralda mientras con un giro firme de su arma apartaba las llamas sofocándolas, por la fuerza con la que el viento se apartó de ahí.
-Estás bien Blackrose?
La alquimistas tuvo que reducir el conjuro, regresarlo a su mano y alimentar con ello el sello de la alquimia, un toque en el hombro que Esmeralda hizo aquel dolor se esfumara.
-Ella es mia.
-Eso fue alquimia, cambió mi elemento.
-Así es, Esa cosa no se si es hombre o mujer, pero me debe un combate y aquí no hay nada que me importe.
Lain retomó su cuerpo y pudo observar como su amado y aquel feroz guardian se enfrascaban en un combate cerrado, los golpes de aquel mayordomo eran finos y potentes, Geburah más torpe en aquello ya había hecho sangrar a su adversario, después de todo no necesitaba más que asestar un par de veces para hacer sufrir a cualquiera y solo un par más para borrarlos del mapa. Tronando sus dedos la alquimista atrajo sus espadas de hielo, manteniendo la concentración en ellas para que no las volvieren a trasmutar, las solidifico más allá de lo que cualquier acero y cuando los alquimistas comenzaron su ritual la vista de Esmeralda estaba contemplando el horizonte.
-Allá en lontananza está Reicario, tenemos que detenerlo, si el maldito termina el conjuro que dice estar fabricando todo el mundo sufrirá.
-Malditos sean los magos y sus creaciones para dañar a terceros. –Escupió molesta Blackrose.
Carlos Alberto Navarro Edad: 27 Vive en: Jalisco, Mexico Categoría: Personal
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dosdeenero @ 22/05/2012 dijo:
O.o te tardaste en volver a escribir cabron... .___. xDDD

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