23/05/2012
Cortesía de Lain Blackrose! Buena imagen
-Una vez esa cosa te parte puedes imaginar un par de maneras de evadirlo- Habló la criatura cuando apareció materializándose del viento, con aquella voz ambisexual y burlesca. Transformó sus uñas en prominentes garras mientras aquel cuerpo afeminado se exhibía vulgar con poca ropa.
-¡Esmeralda! –Lain se lanzó a la carga con una sonrisa en labios.
-Muere perra. –Fueron las palabras de aquella criatura mientras veía el cabello azul de la dama acomodarse lejos de su rostro, mostrando una sonrisa victoriosa. La descarga elemental fue un prodigio, fuego y electricidad comieron la piel de la criatura mientras que el viento se acumulo un segundo un momento después ya estaba ella volando lejos en la distancia justamente al lugar donde Lain le atravesó el costado en la parte baja, sintió la piel de la criatura ser partida hasta que el árbol contra el que la empujó se abrió ante la fría espada. No hubo un gemido mayor, solamente un ahogado y discorde sonido, la sangre manchó el brazo libre de Lain ya que lo había usado para cargar contra aquel cuerpo al viento.
-Idiota –Ni los golpes más firmes de mi hija y míos pudieron traspasar la defensa mágica de Esmeralda completamente eufórica ante la promesa de una guerra donde finalmente pondría a prueba toda su preparación.
Cuando descargo el segundo brazo contra el cuello de aquella criatura, la misma se había difuminado en el viento, comprendió medio segundo lo que estaba sucediendo y su instinto más que otra cosa, le hizo invocar aero mientras se levantaba, las garras de aquella criatura atravesaron la madera del mismo árbol solo un momento después de que Lain evadiere el golpe, aunque igualmente Esmeralda había cargado de espaldas y golpeado con una embestida el cuerpo de aquella criatura y cuando giró su arma estuvo lista para fulminarle, pero los alquimistas no se quedaron de manos cruzadas, la tierra se abrió bajo Esmeralda devorándola entera, dando tiempo a que aquel engendro se recuperara. Lain desde el cielo tuvo que invocar en repetidas ocasiones aquel conjuro de viento, ya fuere para impulsarse ella misma o bien para detener los proyectiles, cambiarlos de rumbo y afrontar el mar de situaciones de aquella manera sin desgastarse. Un grupo de alquimistas se encontraba guarecido bajo la sombra de un árbol, pero para su visión infernal era como observarlos en clara diana. Volvió la vista abajo, donde su arma y uso el aero para bajar a recoger aquella que estaba clavada, ya no daba cuenta de Esmeralda, tampoco observaba a Geburah por ningún lado, los zombies lento, pero constante habían alcanzado las puertas de la ciudad, estás habían ya sido cerradas y los arqueros se revolvían vanamente por intentar bajarlos. Los de mayor rango igual con sus flechas elementales incineraban y reducían al enemigo en un santiamén, la ciudad podría aguantar un buen asedio ciertamente por algo el maldito orgullo tan arrogante de los elfos al estar tras esa solida muralla natural.
-Refuerzos verdaderos ¿Donde están? –Musitó un tanto preocupada pues sabía que ella estaba en desventaja con aquella criatura cuyo dominio de alquimia; aunque doliere decirlo, imperaba sobre el suyo propio.
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