22/04/2010
El torneo en el Valle del susurro
En cierta ocasion, ambos quedaron sosteniendo el golpe del rival, sus rostros, quedaron a poco mas de un palmo de distancia, la sonrisa de ella, se le hizo cautivadora al mago. Estaban sudados, con el cabello pegado parcialmente al cuerpo ella en su sinuosa y curvilinea figura, el, en su atletica figura, hecha para ser ligera, gracil y elegante. Eran fuerzas implacables. se acercaron suavemente el uno al otro, atraidos por el fuego interno nacido de la magia mas pura. Ella durante el combate se le olvido contener su hechizo, moldearlo o tratar de domarlo, se habia entregado a otra concentracion, su cuerpo en ese momento bullia de magia, y cuando se reflejo en los ojos sin iris del mago, miro un lago, un cristal congelado, donde dentro se aprisionaba un alma que lo controlaba todo. Era su alma la que observara en aquellos estanques del mago, no la analizaba, no la media, la estaba contemplando como ella misma se veia en sus interiores, ahora no era la cautiva de aquel lago, era la dueña. Su cuerpo era efimero, su alma cubria a todas las criaturas cercanas, podia sentir sus temblores, sus dolores, su calor, y los movimientos que hacian, pero algo bullia mas en sus entrañas. Era su propia esencia que pululaba libre sin las ataduras del cuerpo, la magia que tanto lucho por reprimir... ahora la asimilaba a ella, ya no era ella dueña, tampoco era esclava, era una con el clima, con todo lo que la rodeaba, y enteramente sintio la esencia, esa magna esencia que por gelida que la confrontara, abrigaba el calor de la magia, Ghaleon y ella, estaban en todo el clima, su cuerpo fisico solamente complementaba lo que eran ambos en ese momento. sus almas estaban unidas en el elemento reinante, se acariciaban y repelian, podia luchar por abarcar mas que el, pero en ese momento era mas facil tratar de gozar de estar cerca de una manera que otras jamas alcanzarian, no estaban unidos carnalmente... era algo mas, era un logro mas alla de todo lo que otros podrian alcanzar jamas, era entender su energia, introducirse y moverse atravez de el, y de igual manera entenderse a si misma, cada movimiento cambiaba la vista de lo que sucedia en aquel encuentro sucedido en sus ojos. ¿Era un hechizo? no... era la fuerza de la magia, proyectada atravez de los ojos de el. De igual manera sucederia lo mismo en sus ojos inflamados por el mismo espiritu y el deberia saberlo de otra manera... ¿Por que no estaria atacando? Rompio el vinculo de ambos pestañeando y se dio cuenta que habian quedado tan cerca que el vaho de sus respiraciones se entremezclaba y esto le atraia...
Estaba por rendirse a un impulso mayor cuando el señor de la calavera se levanto vuelto la furia por el ultraje hecho hacia su persona, su rostro deformado por un hechizo truculento ahora le contemplaba al mago, desenvaino su espada se lanzo a interrumpir la danza atacando con una furia tempestiva y colerica, haciendo trazos que si bien eran torpes a los ojos de Blackrose tenian una fuerza suficiente para partir al mago en dos.
Este tuvo que esquivar los ataques, pero en su rostro no se dejaba de dibujar la sonrisa en sus labios, los ataques, cortaron su camisa, hirieron su carne, el mago se sintio herido pero eso no mermaba el placer que habia tomado no muchos segundos antes. Ella estaba todavia ajena a los ataques, Cuando un golpe en especial debio de cercenar la garganta del mago, este desaparecio en el ambiente gelido. Aparecio pasos atras, donde su tunica y sus espadas, apenas las tomo, su cuerpo se volvio a volatilizar, la tercera vez que se materializo a los ojos de ambos, estaba completamente vestido con sus atavios de guerra. Les paso la vista, y profeso las palabras con una sequedad propia de el.
-El torneo del valle empezara en tres meses, si quieren ese libro peleen por el derecho de tenerlo. Hasta entonces-
Su cuerpo se esfumo en la nieve, una suave caricia, recorrio a blackrose desde el lugar donde se encontraba la herida de su pecho hasta el lobulo de la oreja, un calor que reconocio en ese instante. Volvio la vista a la entrada del castillo Celes, portaba con sonrisa victoriosa el libro en manos, mientras el mago musitaba un conjuro entre sus labios.
Alquimista y necromante lanzaron los conjuros mas rapidos que tenian en su repertorio contra el hechicero, pero de nada sirvio, el mago y celes se habian hecho una gelida brisa para cuando ellos reaccionaron.
-Detuvo el tiempo-dijo el señor de la calavera.-Solo se burlo el desgraciado-
-Fuimos sus juguetes, desde un principio- contesto blackrose.
-¿Iras al torneo?-
-Empates-dijo ella mientras tocaba su cuerpo donde Ghaleon lo hiciere antes.
Libro de Visitas (1)
dosdeenero @ 22/04/2010 dijo:
Pasas ¬¬ porfa ¬~¬
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