miércoles, 26 de junio de 2013

Dos titanides

15/05/2010

Dos titanides

La lluvia y el viento comenzaron su embestida, los guerreros se mantenian atentos, pero conforme se empeoro el clima el granizo hizo correr a la mayoria de los que ahi se encontraban, muchos pensaron en que, por tales tempestades la joven recien llegada decidiría posponer el combate hasta que el clima mejorara, pero eso no sucedio, en la intemperie donde se alzaban las dos guerreras mantenian los ojos fijos una en la otra, Eru, firme ante su compromiso y dispuesta a mostrar por que era la cabecilla de la tribu mantenia su posicion inamovible, prendidos sus ojos en los de su rival, observaba en toda la extension y nitidez como el brillo de color azulado se revelaba ante si misma, y comprendía con total exactitud que ese clima no era normal, y que en ello, la joven que se eregia frente de si misma estaba escondida. Analizo todo con una velocidad vertiginosa, el cielo, el suelo, las posturas de su rival, e inclusive percibio la bruma que se comenzaba a levantar del frio que los comenzaba a cobijar. Su pareja, algo quizo decir, (era el unico de la tribu que presenciaba a ambas guerreras pese al clima reinante, a diferencia de los demas, el clima no le afectaba poco sentia los granizos que a estas alturas eran capaces de hacer sangrar a una persona que no tuviere la constitucion fisica de aquel impresionante guerrero). Pero su mujer lo cayó con un imperioso ademan, cuando Eru levantó la mano Misao tambien presto guardia, y fue cuando Eru, comprendió todo con exactitud, la joven estaba tambien nerviosa por el combate. Por ello desde un principio la tomo con total seriedad liberando todo lo que le brindara la posibilidad de ganar. Sin mas por el momento se lanzo al ataque, acostumbrada a manejar sus manos libres, de armas (estas siempre descansaban en unas musleras y en el cinto diseñados para tenerlas en un facil acceso), la joven misao tampoco se midio, y al tiempo se presto al combate, si bien esto no le sirvio de mucho, Eru, en todo sentido poseia mucha vitalidad y una velocidad que desequilibraban en pocos segundos a cualquier contrincante, sus movimientos eran cadenciosos, lascivos y elegantes. No habian pasado mas de medio minuto y Misao ya sentia que estaba combatiendo contra un monstruo que se debatia en definirlo como un felino o vibora, su elegancia y saltos lo asemejaban al primero, ya que siembre buscaba flanquearla y atacar a sorpresa le parecio por igual a la segunda. La lluvia, los lodazales y el granizo debieron de mermar la velocidad de Eru, pero esto no se mostro, firme, decidida a dar todo frente a su pareja que le observaba, el clima le importo un comino y su habilidad hacia el resto y aprovechar al maximo cualquier espacio en la defensa de Misao, que, a estas alturas, tambien habia demostrado ser habil al momento de moverse, mas de uno de los golpes de la mujer, hubiere derribado a otros adversarios anteriores.
La distancia fue la correcta y la velocidad de Misao que habia sido sorprendida por tan impetuoso inicio no la favorecio en esquivar el golpe de Eru, bloqueo como pudo aquel golpe que iba hacia su pecho usando ambas manos lograndolo justo a tiempo y cayo de espaldas, se quizo incorporar y el dolor comenzo a llenarle el pecho, un dolor punzante como pocos habia experimentado con anterioridad. Paseo la vista al tiempo que sentia como su sabia vital comenzaba a inundar sus labios y luchaba por contenerla dentro de si misma. Una fina hoja de metal que no habia previsto fue lanzada por encima de las muñequeras de la joven, un fino metal que le habia atravezado el pecho y ahora la consumaba. Sonrio para sus adentros, a sabiendas de lo que sucedería ahora. Suspiro deseando no perecer antes de tiempo y le miro a tiempo a la rival.
-Yo dije que estas por fuera de mis habilidades, Lo sabía- hizo acopio de lo poco que tenia de fuerza para quitar la daga de su pecho y no gemir ante el dolor que le atravezaba. Eru se arrodillo ante ella y consternada acudio a presionar la herida para evitarle perder mas sangre. La lluvia lavo suavemente a ambas guerreras al tiempo en que Misao comenzo a brillar, y esto hizo que Erú se alejara de ella en un acto de autoproteccion.
-Te volvere a ver señora de los Nee shu, cuidate, por que empiezas a ser muy codisiada, tu destino ya no esta en tus manos- Dijo la joven a tono de advertencia al tiempo que su cuerpo se volatilizaba en el viento.

-¿Lo tiene?- dijo la alquimista a la herida que postrada en el hielo jadeaba.
-Tu lo viste en su pecho- contesto la recien transportada.
-¿Que te dijo?-
-Pregunto la razon del por que habia ido-
-¿Contestaste?-
-Aunque la verdad le hubiere dicho, no me creeria-
-No hables mas, comenzare a sanarte-
-Estas jugando algo peligroso Blackrose
-La vida de tus hijos a cambio de este favor? seh, igual lo aceptaste- comento con sequedad, mientras pensaba como alcanzar a ampliar el conjuro que uso en ella, podia ver lo que ella misma, pero no oir lo que decian, eso era un peligro a futuro, tendria que perfeccionarlo en breve
 
 
Libro de Visitas (4)
ml0323 @ 15/05/2010 dijo:
hola tiempo sin que te paces 
 
ml0323 @ 15/05/2010 dijo:
primera
te espero x mi flog 
 
dosdeenero @ 15/05/2010 dijo:
Sere Honesto Contigo no me Gusta La Imagen >_< 
 
ligiadriana @ 15/05/2010 dijo:
holita
quecontai
pasalasuper..
pasoysaludo
genialtu pick
soloq

No hay comentarios:

Publicar un comentario