Dos titanides
15/05/2010
Dos titanides
La lluvia y el viento comenzaron
su embestida, los guerreros se mantenian atentos, pero conforme se
empeoro el clima el granizo hizo correr a la mayoria de los que ahi se
encontraban, muchos pensaron en que, por tales tempestades la joven
recien llegada decidiría posponer el combate hasta que el clima
mejorara, pero eso no sucedio, en la intemperie donde se alzaban las dos
guerreras mantenian los ojos fijos una en la otra, Eru, firme ante su
compromiso y dispuesta a mostrar por que era la cabecilla de la tribu
mantenia su posicion inamovible, prendidos sus ojos en los de su rival,
observaba en toda la extension y nitidez como el brillo de color azulado
se revelaba ante si misma, y comprendía con total exactitud que ese
clima no era normal, y que en ello, la joven que se eregia frente de si
misma estaba escondida. Analizo todo con una velocidad vertiginosa, el
cielo, el suelo, las posturas de su rival, e inclusive percibio la bruma
que se comenzaba a levantar del frio que los comenzaba a cobijar. Su
pareja, algo quizo decir, (era el unico de la tribu que presenciaba a
ambas guerreras pese al clima reinante, a diferencia de los demas, el
clima no le afectaba poco sentia los granizos que a estas alturas eran
capaces de hacer sangrar a una persona que no tuviere la constitucion
fisica de aquel impresionante guerrero). Pero su mujer lo cayó con un
imperioso ademan, cuando Eru levantó la mano Misao tambien presto
guardia, y fue cuando Eru, comprendió todo con exactitud, la joven
estaba tambien nerviosa por el combate. Por ello desde un principio la
tomo con total seriedad liberando todo lo que le brindara la posibilidad
de ganar. Sin mas por el momento se lanzo al ataque, acostumbrada a
manejar sus manos libres, de armas (estas siempre descansaban en unas
musleras y en el cinto diseñados para tenerlas en un facil acceso), la
joven misao tampoco se midio, y al tiempo se presto al combate, si bien
esto no le sirvio de mucho, Eru, en todo sentido poseia mucha vitalidad
y una velocidad que desequilibraban en pocos segundos a cualquier
contrincante, sus movimientos eran cadenciosos, lascivos y elegantes. No
habian pasado mas de medio minuto y Misao ya sentia que estaba
combatiendo contra un monstruo que se debatia en definirlo como un
felino o vibora, su elegancia y saltos lo asemejaban al primero, ya que
siembre buscaba flanquearla y atacar a sorpresa le parecio por igual a
la segunda. La lluvia, los lodazales y el granizo debieron de mermar la
velocidad de Eru, pero esto no se mostro, firme, decidida a dar todo
frente a su pareja que le observaba, el clima le importo un comino y su
habilidad hacia el resto y aprovechar al maximo cualquier espacio en la
defensa de Misao, que, a estas alturas, tambien habia demostrado ser
habil al momento de moverse, mas de uno de los golpes de la mujer,
hubiere derribado a otros adversarios anteriores.
La distancia fue la correcta y la velocidad de Misao que habia sido
sorprendida por tan impetuoso inicio no la favorecio en esquivar el
golpe de Eru, bloqueo como pudo aquel golpe que iba hacia su pecho
usando ambas manos lograndolo justo a tiempo y cayo de espaldas, se
quizo incorporar y el dolor comenzo a llenarle el pecho, un dolor
punzante como pocos habia experimentado con anterioridad. Paseo la vista
al tiempo que sentia como su sabia vital comenzaba a inundar sus labios
y luchaba por contenerla dentro de si misma. Una fina hoja de metal que
no habia previsto fue lanzada por encima de las muñequeras de la joven,
un fino metal que le habia atravezado el pecho y ahora la consumaba.
Sonrio para sus adentros, a sabiendas de lo que sucedería ahora. Suspiro
deseando no perecer antes de tiempo y le miro a tiempo a la rival.
-Yo dije que estas por fuera de mis habilidades, Lo sabía- hizo acopio
de lo poco que tenia de fuerza para quitar la daga de su pecho y no
gemir ante el dolor que le atravezaba. Eru se arrodillo ante ella y
consternada acudio a presionar la herida para evitarle perder mas
sangre. La lluvia lavo suavemente a ambas guerreras al tiempo en que
Misao comenzo a brillar, y esto hizo que Erú se alejara de ella en un
acto de autoproteccion.
-Te volvere a ver señora de los Nee shu, cuidate, por que empiezas a ser
muy codisiada, tu destino ya no esta en tus manos- Dijo la joven a tono
de advertencia al tiempo que su cuerpo se volatilizaba en el viento.
-¿Lo tiene?- dijo la alquimista a la herida que postrada en el hielo jadeaba.
-Tu lo viste en su pecho- contesto la recien transportada.
-¿Que te dijo?-
-Pregunto la razon del por que habia ido-
-¿Contestaste?-
-Aunque la verdad le hubiere dicho, no me creeria-
-No hables mas, comenzare a sanarte-
-Estas jugando algo peligroso Blackrose
-La vida de tus hijos a cambio de este favor? seh, igual lo aceptaste-
comento con sequedad, mientras pensaba como alcanzar a ampliar el
conjuro que uso en ella, podia ver lo que ella misma, pero no oir lo que
decian, eso era un peligro a futuro, tendria que perfeccionarlo en
breve

holita
quecontai
pasalasuper..
pasoysaludo
genialtu pick
soloq
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